FABULA DEL PINO Y LA VIDA
Les he de contar una historia sobre un árbol, el que aunque no era para
crecer en aquel lugar, hizo lo imposible por sobrevivir y llegar a ser de gran
utilidad para otros.
Un día un ave de un bosque cercano voló hasta un monte de pinos a comer
de las semillas de las piñas que caían, sin darse cuenta una de ellas se le pego
en las plumas debido a la savia del árbol; cuando se lleno volvió a su nido en
el bosque, cuando se fue a posar en la rama pechó las plumas donde estaba la semilla
y esta se cayo entre una basta maleza de enredaderas y hojas sueltas. Cuando
habían pasado unos días y comenzaba a secarse, empezó a llover con fuerza, lo
que la hizo llegar a la tierra que se hallaba agrietada, pudiendo entrar en
ella, por lo que pudo abrirse y comenzar a echar raíces, aunque los rayos del
sol no le alcanzaban mucho.
Se le hacia difícil el extender sus raíces ya que los árboles a su
alrededor y la ruda maleza le dejaban poco margen, de igual manera contaba con
la fuerza de la tierra para seguir luchando y poder crecer.
Iba pasando el tiempo y su tallo se forzaba en pasar entre los
obstáculos que encontraba; habían momentos en que algunos insectos, le comían
sus brotes y otros taladraban su cuerpo haciendo nido para sus larvas; de igual
modo seguía luchando contando con aquella tierra que le alimentaba y ayudaba a
extender sus raíces aunque debiera sortear la de los otros árboles robustos y
viejos.
Cuando había alcanzado la altura de aquellos que lo rodeaban podía
absorber la energía del sol, aunque aun era bastante endeble y con riesgo que
la ruda maleza lo enredara y torciera; así mismo algunas de sus ramas luchaban
por no dejarse vencer y se defendían como podían. Sin poder evitarlo comenzó a
sentir la necesidad de agua, debido a que era verano y las otras raíces se
apoderaban de la poca que dejaba el rocío de la noche, intento extender sus raíces
hacia abajo donde los otros no llegaban y aunque le costaba, sabía que era un
medio de sobrevivir; pudiéndolo hacer se fue sintiendo mas confiado y seguro de
que encontraría la fuerza para seguir creciendo. Habiendo soportado ese verano,
se sentía seguro al estar bien agarrado a la tierra, por lo que comenzaba el
otoño, una época en que insectos y aves lo utilizaban para preparar sus nidos
antes del invierno, a la ves que quedaba desnudo y con pocas defensas ante el
clima.
Habiendo pasado ya varios años, creciendo con dificultades al no tener
el ambiente adecuado, comenzó un invierno diferente y muy tormentoso
descargando mucha agua y rayos potentes, los cuales mas de uno dio en sus
ramas, cortándolas y dejándolo casi partido en dos, de igual manera contaba con
la tierra que le abastecía de fuerzas para curarse; habiendo superado las
inclemencias, teniendo ya una considerable altura con un cuerpo robusto y
seguro de haber luchado para ser lo que era, esperaba no morir ahí, así como
así, seco y carcomido por insectos.
Sus esperanzas de ser útil en algo, poder darle motivo a tal lucha, en
eso percibió a un ser que se habría paso entre la maleza con un machete
llegando hasta su tronco, lo miro, dio media vuelta y se fue; cuando habían
pasado unos días pudo oír un ruido que no conocía, era un tractor en el que
venía aquel ser humano, limpiando con extrañas maquinas, sin querer ni
esperarlo, este comenzó a cortar su tronco, cuando ya estaba caído, lo desgajo,
fue cargado en el tractor y lo saco de aquel lugar que había sido duro en su
crecimiento, pero que había sabido soportar gracias a la buena tierra.
Después de tantos pesares, de luchar por crecer donde no había sido
recibido de buena manera, se sintió satisfecho de que, aunque no había crecido
en su ambiente natural, siendo usado quizás como tabla para obra o mueble, o
tal ves algún poste, iba a ser utilizado en algo mas grande, iba a ser el cimiento
de un lugar que cobijaría a personas.
Sabía que aunque su vida ya se terminaba ahí, también dejaba semillas.
“esto sucede con las personas cuando entienden que si luchan y persisten
a las inclemencias de la vida y confían en la tierra (DIOS) podrán salir
adelante y lograr en algún momento ser útiles en algo para ayudar a que otros
cambien y mejoren sus vidas, gracias a lo que podamos y queramos aportar.